Lun 05 Oct
Vigésimo séptima semana del Tiempo Ordinario Año Par litúrgico 2025 - 2026 - (Ciclo A) 🙏
Primera Lectura
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas 1, 6-12
Hermanos:
Me sorprende que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por amor a Cristo, y os hayáis pasado a otro Evangelio.
No es que haya otro Evangelio, lo que pasa es que algunos os turban para volver del revés el Evangelio de Cristo.
Pues bien, si alguien os predica un Evangelio distinto del que os hemos predicado seamos nosotros mismos o un ángel del cielo, ¡sea maldito! Lo he dicho y lo repito: si alguien os anuncia un Evangelio diferente del que os hemos anunciado, ¡sea maldito! Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres, o la de Dios? ; ¿trato de agradar a los hombres? Si siguiera agradando a los hombres, no
sería servidor de Cristo.
Os notifico, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es de origen humano; yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo.
Palabra de Dios 🙇♂️
Salmo
Salmo 110, 1-2. 7-8. 9 y 10c
R/. El Señor recuerda siempre su alianza.
V/. Doy gracias al Señor de todo corazón,
R/. El Señor recuerda siempre su alianza.
Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la
asamblea.
Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman. R/.
V/. Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen
confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y
rectitud. R/.
V/. Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza: su nombre es
sagrado y temible; la alabanza del Señor dura por siempre. R/.
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Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 10, 25-37
En aquel tiempo, se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:
Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?
El le dijo: ¿Qué está escrito en la Ley? , ¿qué lees en ella?
El letrado contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo».
El le dijo: Bien dicho.
Haz esto y tendrás la vida.
Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?
Jesús dijo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto.
Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo.
Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.
Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó.
Al día siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo:
Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.
¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos ? El letrado contestó: El que practicó la misericordia con él.
Díjole Jesús: Anda, haz tú lo mismo.
Gloria a ti señor Jesús
✨ Reflexión de hoy
I.1. «No he recibido ni aprendido de ningún hombre el Evangelio, sino por revelación de Jesucristo»
Cualquiera de nosotros puede ser barrido de la verdad de la salvación solo por la gracia. Cuando se trata de la claridad del Evangelio, nunca toleres lo que debes alejar de ti.
II.1. «¿Quién es mi prójimo?»
La parábola que cuenta Jesús tiene, como escenario un camino, y es un camino difícil y áspero, como la vida. Pero la vida está hecha de encuentros, y en estos encuentros nos revelamos tal y como somos. Nos encontramos frente al otro, frente a su fragilidad y su debilidad, y podemos decidir qué hacer: cuidar de él o hacer como si nada.
Un sacerdote y un levita bajan por ese mismo camino. Son personas que prestan servicio en el Templo de Jerusalén, que viven en el espacio sagrado. Sin embargo, la práctica del culto no lleva automáticamente a ser compasivos. De hecho, antes que una cuestión religiosa, ¡la compasión es una cuestión de humanidad! Antes de ser creyentes, estamos llamados a ser humanos. Pero he aquí que llega alguien que sí es capaz de detenerse: es un samaritano, es decir, alguien que pertenece a un pueblo despreciado (cf. 2 Re 17).
En su caso, el texto no precisa la dirección, sino que solo dice que estaba de viaje. La religiosidad aquí no tiene nada que ver. Este samaritano se detiene simplemente porque es un hombre ante otro hombre que necesita ayuda. Cuando hayamos comprendido que ese hombre herido en el camino nos representa a cada uno de nosotros. Y entonces, el recuerdo de todas las veces que Jesús se detuvo para cuidar de nosotros nos hará más capaces de compasión.
Papa León XIV